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Aquellos que tenemos la suerte de vivir en una zona bañada por el Mediterráneo lo sabemos: no hay mejor forma de vivir. Grecia, Italia, Francia y España, han sido siempre países a la vanguardia del comercio marítimo, y eso es debido a su situación geográfica. No obstante, de los primeros pueblos que marcaron la agenda comercial del mar Mediterráneo se ubicaba entre Israel, Siria, Líbano y Palestina: Fenicia.

Según recoge la investigación de Francisco R. Cabrera Pablos, serían justamente los fenicios los primeros grupos colonizadores en advertir la importancia de un enclave como “Malaka”. Su éxito comercial, basado en la cerámica, la salazón y los tintes, principalmente, dieron lugar a unos muelles bajo Gibralfaro que puede considerarse como el origen del Puerto de Málaga. No obstante, es difícil saber hoy en día la ubicación exacta del mismo.

Griegos, cartagineses y romanos, pelearon en diferentes momentos por el control de este primer puerto. Hablamos de una lucha que implicaba el control de uno de los asentamientos más rentables a nivel económico a la zona. Sin embargo, en la era musulmana parece que el puerto pasó a un segundo plano. Varios autores señalan la falta de escritos, sobre esta cuestión, en los trabajos de la época. Por esta razón, se piensa que el puerto de esa etapa era pequeño y no muy activo.

En contraposición, durante la ocupación musulmana, la ciudad vivió uno de mejores momentos, sobre todo en el ámbito comercial, situándose a la cabeza de la economía del reino. Un periodo de auge que llegó a su fin con la guerra de conquista del Reino de Granada. Fue durante la época nazarí cuando se consolida la organización y humanización del territorio malagueño.

Evolución del Puerto de Málaga

Con la Reconquista, el Puerto de Málaga pasó a ser, de nuevo, uno de los principales focos de trabajo de los Austrias. La situación geopolítica, tanto a nivel económico como militar, hicieron que el monarca Felipe II impulsara la construcción de un puerto para la ciudad malagueña, más acorde a las necesidades del momento. En resumen, señala Cabrera, estas necesidades eran, en relación al mundo militar, la preponderancia turca y relaciones angloespañolas. Por otra parte, la doble vertiente del comercio, sumándole a la vertiente tradicional mediterránea, las nuevas relaciones con América, tras su descubrimiento en 1492.

Puerto de Málaga

Tras las diversas trabas burocráticas y una vez definida la financiación, el 1 de enero de 1588 se coloca la primera piedra para la construcción del muelle malacitano. Si bien, tal y como recoge Cabrera, su construcción se planificó en 10 años, los diversos problemas y ampliaciones dilataron su finalización hasta el siglo XIX, de mano del ingeniero Rafael Yagüe el cual llevó a cabo el proyecto de puerto exterior. Éste configuraba los muelles de la ciudad de forma definitiva.

Aunque durante los años posteriores a su finalización se acometieron diversas reformas y modificaciones del puerto, no fue hasta el siglo XX cuando encontramos el primer cambio significativo. Dos problemas y una idea esencial dieron paso al desarrollo del Plan Especial del Puerto de Málaga. En primer lugar, los problemas. La principal artería económica del puerto era el petróleo y ésta desapareció. A este hecho había que añadirle el tamaño de los cruceros aumento, quedándose pequeño. Por otro lado, este proyecto parte de un enfoque nuevo para hacer del puerto un lugar malagueño: la unión puerto-ciudad.

Plan Especial del Puerto de Málaga

La idea era crear un espacio conectado y que aportase un valor añadido a la ciudad. Y se consiguió. Desde la web de la Autoridad Portuaria lo resumen del siguiente modo: El Plan Especial, aprobado en el año 1998, contemplaba actuaciones en todo el perímetro del Puerto de Málaga, con un total de 4.000 metros lineales y 200.000 m2 de nuevos espacios urbanos. El objetivo era transformar estas áreas en una parte activa de la ciudad, con zonas culturales y de ocio, comercios y restauración, manteniendo tráficos portuarios adecuados a cada zona, para lograr así una auténtica integración del puerto y la ciudad.

El resultado de este trabajo fueron la creación del Muelle 1 y el Muelle 2. El segundo de estos, denominado como el Palmeral de las Sorpresas, discurre en paralelo al Paseo de los Curas y se confecciono como un paseo cubierto por una pérgola, que se extiende a lo largo del mismo, y paralelamente, se desarrolla una trama de palmeras.

Como parte de los escenarios del Palmeral, se levantan tres edificios que permiten una máxima permeabilidad visual desde la ciudad. Uno de ellos es una estación marítima para buques de crucero de lujo, y los otros dos se destinan a uso educacional y cultural, contando con la sede de Alborania. Finalmente, este espacio tiene capacidad para albergar cruceros de lujo y megayates, creando nuevas vías económicas.

En paralelo al Paseo de la Farola se encuentra el Muelle Uno. Este espacio tiene un enfoque más sociocultural. En primer lugar, el Centre Pompidou se sitúa como el baluarte turístico de la zona, donde, adicionalmente, encontramos toda una gran oferta comercial, y gastronómica que no deja indiferente a nadie. Bienvenidos al Puerto de Málaga.